Venida del Espíritu Santo

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Una de las actividades que más me gusta hacer en Pentecostés, es recordar la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y María. Es del estilo Montessori. La figura básica es muy sencilla, aquí hay una foto para ayudarte a ver el tamaño que usé:

 

 

Recorta doce túnicas de un color, para los apóstoles, y otra de otro color para María. Yo las hice de fieltro. Después escribe los nombres de los apóstoles en unas etiquetas y pónselas a cada uno. Recorta ovalos para las caras y unas llamitas (yo las hice amarillas y usé plumón para la llama de enmedio).

 

Para explicarla, usa la cita (Hch 2, 1-4). En las fotos te muestro la secuencia que puedes seguir. Primero les reparto a los niños las caras y las llamitas y les digo que voy a necesitar su ayuda. Te recomiendo que todos se sienten en el suelo.  Despúes diles que les vas a platicar lo que pasó en el día de Pentecostés.

 

Primero, extiendo una tela blanca en el suelo (en silencio). Después empiezo a leer (Hch 2,1) y hago una pausa. Voy colocando cada una de las túnicas y voy diciendo su nombre:

 

 

 

Al terminar le pido a cada niño que le ponga la cara y diga nuevamente el nombre de ese apóstol.

 

 

Sigo leyendo (Hch 2, 2-3) y hago una pausa. En este momento, les pido que le pongan las llamitas a cada uno de los apóstoles:

 

 Al final, hago una pausa para meditar en este misterio. Aquí aprovecho para hacer preguntas para que ellos reflexionen en este misterio, como:

 

Me pregunto, ¿cómo se habrán sentido los apóstoles mientras estaban esperando en el cenáculo?, ¿ estarían preocupados?, ¿tendrían miedo?, ¿cómo estarían rezando?

 

Me pregunto, ¿cómo estaría la virgen María?, ¿estaría feliz?, ¿estaría asustada también?, ¿estaría tranquila, confiando en Dios?

 

La Biblia nos dice que "se les aparecieron como lenguas de fuego" a los apóstoles, me pregunto, ¿cómo se habrían visto?

 

Si yo hubiera estado ahí, ¿cómo reaccionaría de sentir la presencia del Espíritu Santo en mi?, ¿alguna vez he experimentado su presencia en mi vida? ¿Le he dado gracias a Dios por eso?

 

 

Para cerrar, haz una oración al Espíritu Santo:

 

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo

Padre amoroso del pobre,

don en tus dones esplendido;

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma

descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas y

reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.